El perdón de las mujeres

He observado desde que estoy en el paritorio, un sitio en el que entro en contacto con, como mínimo, 3 o 4 mujeres embarazadas al día, además de con todas mis enormes compañeras, desde matronas, ginecólogas, auxiliares, limpiadoras,…la inmensa mayoría mujeres, algo que quiero compartir. Tengo también grandísimos compañeros hombres, por supuesto. Pero hoy quiero hablar de las mujeres.

Quiero escribir sobre el perdón de las mujeres.

Las mujeres, ese ser maravilloso que durante unas 37 semanas ha prestado su cuerpo a una nueva persona, para que se pudiese llegar a serlo. Que viene con las piernas hinchadas, edematosas, a quien le cuesta caminar. Que ha tenido durante 12 semanas vómitos cada mañana, pero se limpiaba la cara, y se iba a trabajar. Que tomaba rigurosamente sus vitaminas, que no tomaba ni una caña a pesar de lo muchísimo que le apetecía; que se ha cansado de repetir “por favor, no fuméis aquí, que le sienta mal al niño”. Que estaba 10 horas en la barra del bar con camisetas holgadas y la espalda cargada. Que estaba tecleando frente al ordenador y haciendo números para comprar pañales…

Esa mujer, llega el día de su parto, y tiene dolor. Porque en muchísimas ocasiones el parto implica tener dolor. Forma parte del proceso natural de dar a luz. Y esa mujer te aprieta la mano. Y resopla. Y a veces grita.

Y cuando grita, te pide perdón por gritar; y cuando se le duermen las piernas por la epidural, y hay que ayudarle a moverlas, te pide perdón por hacerte “trabajar”; y te pide perdón cuando se le escapa un poco de pis; y te pide perdón de nuevo cuando tienes que ir a ajustarle muchas veces el monitor porque el bebé se está moviendo.

Y pide perdón una vez. Y cientos de veces. Sin darse cuenta de que está haciendo una de las cosas más impresionantes que podemos hacer, y que a veces grite, resople, o se le escape un poco de pis, es normal.

¿Cuándo se nos ha inculcado que teníamos que sentirnos culpables por ser humanos y por tener respuestas humanas?

Vosotras nos pedís perdón, y yo os doy las gracias por dejarnos estar presentes en esa obra de arte de la que sois artistas.

Mujeres del mundo, personas del mundo, sois espectaculares.

Publicado por Lidia Cigüeña

Eu son Lidia. Gústame camiñar polos pasillos dos hospitais vestida normalmente de azul e acostúmo a encherme de sangue en cada garda. Pero a diferenza do resto do hospital, eu estou nun lugar máxico, no que o sangue significa vida. Ese lugar chámase paritorio, nel aprendo a acompañar ás mulleres nos nacementos dos seus fillos e fillas. Para min cada nacemento é único, e disfruto acompañando a cada unha das mulleres que me permiten ser partícipe de algo tan marabilloso como é a chegada dunha nova vida ó mundo. Cada día aprendo cousas novas, aprendo e reflexiono. E iso é o que veño a contar aquí. Algunhas reflexións, principalmente, e un pouquiño de información para as mamás e futuras mamás que se animen a lerme.

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